Que tu logotipo no te arruine
El otro día encontré una página que encuentro tan divertida como aterradora. No se la he querido enviar a nuestros diseñadores para no provocarles una crisis nerviosa, pero los demás tenéis que verla…
Estoy hablando de Logos como churros, un blog dedicado a mostrar y analizar los logotipos más lamentables que pueden encontrarse en Internet. Quería poner uno en la entrada pero es que casi ni me atrevo, por temor a que alguien piense que es un diseño nuestro… en fin, valor:
No, no me he equivocado al subir la imagen. Es así. Esto supongo que es un ejemplo de lo malo que estirar una imagen si no está vectorizada… Y el caso es que no es de los peores…
La imagen corporativa es importante. El logotipo transmite sensaciones sobre nuestra marca, sensaciones que pueden ayudarnos a conseguir clientes o a perderlos irremisiblemente. Por eso hay que cuidar su elección. Precisamente en el blog disponen de una sección, dirigida a quienes han encontrado el logo de su empresa en él, donde explican los errores más habituales en este sentido y dan algunos consejos que creo que vale la pena citar:
- No lo encargue a un aficionado, de la misma manera que no encargaría al sobrino al que se le dan bien las matemáticas que le lleve la contabilidad, o al pintor que pintó su casa que pinte también su automóvil. Dibujar bien no significa necesariamente manejar con habilidad el lenguaje visual. Un buen logotipo ha de reunir diversas cualidades; no basta con que sea bonito, llamativo o ejecutado con una técnica impecable. Déjelo en manos de un profesional.
- Considérelo como una de las inversiones más importantes para su negocio. Un buen profesional se adaptará a su presupuesto y estudiará las características de su empresa —ya sea un pequeño comercio o una multinacional— para conseguir un resultado mínimamente digno. Como cualquier trabajo creativo, no gustará a todo el mundo: dependerá de los gustos y preferencias de cada cual, pero seguro que se podrá reconocer en él la aplicación de determinados criterios conceptuales, estéticos y técnicos. Transmitirá su preocupación por ofrecer una buena imagen y, por extensión, un buen servicio o producto. Eso es algo que para el cliente, aún de manera inconsciente, no pasará desapercibido.
- No se precipite. Diseñar un logo es una tarea que precisa su tiempo. Va a convivir con él muchos años, quizás toda la vida, y merece ser una elección meditada. Pida propuestas alternativas al diseñador y recabe la opinión de terceros. Una vez elegido, téngalo en observación durante unos días antes de dar el visto bueno definitivo.
- Si no puede permitirse la inversión o no la considera de vital importancia, no utilice ninguno. Siempre es preferible la discreción al ridículo. Recurra a un simple texto y procure emplear una tipografía fácilmente legible. En sí, eso ya será un logotipo propiamente dicho.
Creo que lo suscribo totalmente y que no se puede añadir mucho más. Encontré todo esto en Pymes y Autónomos, donde además analizan el posible impacto en el cliente de algunos de los logotipos expuestos en el blog.
